viernes, 23 de noviembre de 2012

a mis 15, sentia que mi camino era salsero, de timbales, congas, y tamboras. Mi hermana era mi complice. Me invitaba a sus rumbas, porque la moda era la salsa en las universidades. Como ella era la que estudiaba, yo tambien decia a todas mis parejas de baile que estaba en segundo semestre de Derecho en la Católica. Por ese entonces se hacian unas mega rumbas organizadas por Radio K en las universidades. Asisti a una que hicieron en la concha acustica de la UN, la nacho; eso fué bailadera y gozadera total. Tan buena la rumba, que se organizo una nueva. Muy puntual, a la farra, notaba una extraña espera, presentia que algo maluco estaba pasando. ya solo fue voltear a mirar y entre las tejas, salia el humo como producto de la combustion de una camioneta trooper de aguardiente NECTAR, que yacia en el potrero. El animador, anunciaba la cancelación porque unos capuchos se habian tumbado, todo el trago que traian para regalar y le prendieron candela al patrocinador del alcohol y el florecimiento del incosciente. Por ese viernes, se apago la felicidad, y las mentiras sobre el derecho romano. Parranda de encapuchados aburridos.

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